Avatares del embarazo, parto y puerperio

Autor: 
Valeria Sentís
Data/Fecha: 
10/2016

1.     Embarazo: el puerperio

Todo el mundo a nuestro alrededor nos recuerda “lo felices” que “debemos ser” con nuestro bebé. Y no es que no lo seamos, sino que, las sensaciones y emociones no se imponen, no se racionalizan, hay que esperarlas, respirarlas, y sentirlas. Y eso requiere fundamentalmente, TIEMPO.El bebé no es más que una ilusión, todavía no es nadie en concreto. Lo que hemos hecho hasta hoy es poner en marcha un proyecto que se ha pensado, racionalizado, como algo muy gratificante.  Pero reparemos que estamos en el mundo de lo imaginario. La maravilla que este imaginario nos promete, esto que parientes y amigos insisten en magnificar, está todavía por venir. No tiene rostro, ni olor ni textura de ninguna clase. Este primer “amor de madre” es amor a un proyecto, es un amor fantasmático.

1º trimestre.

Nauseas, la alimentación, los antojos, (que suelen traducir simplemente unas fuertes ganas de ser mimadas, tratadas como princesas) sonirracionales, absurdos y caprichosos. Y no se me ocurre nada más irracional, más caprichoso que un bebé. Si al bebé le parece que la mejor hora de merendar son las 3 de la madrugada, pues habrá que darle de merendar a esa hora. “anchoas con nata para desayunar o fresas con mayonesa para la cena”. Estos antojos le van a permitir a la mamá ser ella el bebé exigente durante el embarazo. La madre se imagina lo que le espera y de alguna manera su psiquismo le dice “ahora o nunca”. Aprovecha al máximo estos 9 meses ahora que tienes permiso de ser tú la caprichosa.

Sabe que en el futuro, todas las atenciones y los mimos se dirigirán al bebé. Se los hace dirigir a ella como despedida. También para calibrar cómo de bienvenido será su bebé, puesto que todas las atenciones que ahora se le prodigan a ella como embarazada, dan buena cuenta de lo muy esperado que es el niño y de lo bien acogido que será.

 

2º trimestre

Se le conoce como el trimestre de la felicidad. Las nauseas y vómitos han desaparecido y la madre vuelve a ser una mujer, a estar activa y guapa, se siente atractiva y recupera, en la mayoría de los casos, su deseo sexual. En esta etapa el bebé empieza a moverse y, con ello, la fantasía de la madre empieza a atribuirle una cierta personalidad.

3º trimestre

Elucubraciones, dudas e inseguridades respecto al parto. Surgen preguntas tales como “¿Podré soportar el dolor?, ¿Será un parto normal?, ¿Me pondré histérica o mantendré la calma?, ¿Y si es feo, qué?, ¿Podré soportarlo?

A parte de todas las inseguridades respecto a posibles deformaciones o enfermedades, surge la duda principal, la inseguridad por excelencia que es: ¿Sabré ser una buena madre? Y aquí surge la gran pregunta sobre lo más profundo de nuestro yo.

Como nadie somos totalmente buenos y todos tenemos nuestro “lado oscuro”, no poseemos ninguna garantía que avale el derroche de altruismo y de bondad que debemos arrojar sobre nuestro bebé.

 

 

El parto

Creo que podemos estar de acuerdo en que el parto es algo violento y un tanto salvaje. Gritos, sangre, dolores intensos, rostros desencajados y… al instante siguiente…¡una fiesta! La madre llora, ya no por dolor, sino de dicha. De incredulidad. “¿Este es mi niño?, “¿Es de verdad?. La madre se lo mira, todavía no le recuerda a nadie. Es un desconocido, su desconocido, pero es suyo. Y es suyo porque se lo han dicho y porque es el bebito que le entregan. Nada nos asegura que no hayan hecho un cambiazo.

Las mamás recién paridas no pierden ocasión para contarnos una y otra vez su parto o la experiencia de la cesárea: cuando empezaron los dolores, cuanto tiempo de espera tuvieron que soportar… El parto, cualquier parto, no se olvida jamás. Gracias a que sí se olvidan los dolores, gracias a que perdura la emoción, la mujer puede quedarse de nuevo embarazada y volver a parir.Los recuerdos siempre están sujetos a una selección natural. El dolor casi nunca se recuerda con viveza, mientras que la dicha si. El dolor ya no suele ser convocado para que nos aparezca como un vivo recuerdo.

Los primeros días

¿Quién será mi bebé? Un bebé empieza a existir cuando hay una niña que juega a las muñecas. Una niña que quiere ser mamá, como Mamá. Llega un momento en que el bebé puede aparecer de verdad. La madre entonces tiene 9 meses para hacerse a la idea del cambio que le espera y que ya empieza a experimentar en carne viva. El embarazo es una pausa turbulenta que la naturaleza le da a la madre para acostumbrarse a la sorpresa y el desastre. Cuando viene un bebé, todo se desordena, todo se pone patas arriba y todo se reorganiza en torno a él. La pareja que espera a su primer hijo pasa de ser una pareja a ser una familia. Si ya hay un hijo en la familia, ese niño pasa de ser hijo único a ser el MAYOR, o bien de ser el mas pequeño a ser uno más. Las dificultades no son solo para mamá.

Lo primero que hace una mamá con su bebé recién nacido es tocarlo para saber que es de verdad. Mira que esté bien, completo, sano…contrasta su sueño con la realidad de un bebé de carne y hueso. Y es que necesita comprobar que es real, buscarle parecidos, ponerle unas cualidades, un nombre, empezar a conocerlo.

Esos primeros días son cruciales para la madre como para el bebé. Resulta extraño, pero ahora que parece estar acompañada por el bebé, la madre, fácilmente, se puede encontrar sola. Además, también ha sufrido un cambio radical. Pasa de estar llena a vacía; de soñar a mirar; de ser el centro de atención a ser la esclava del bebé. Ya no le sirve su ropa de embarazada y todavía no entra en su vestuario civil… las hormonas bailan y la recién estrenada mamá tiene a un extraño entre los brazos que depende absolutamente de ella y que no sabe pedir, ni decir qué es lo que le pasa cuando llora.

Para que la madre pueda entender a su bebé tiene que hablar su idioma. Y en ese momento el idioma del bebé es el idioma del desconcierto y desintegración, incertidumbre del no saber. Tiempo habrá para fijar horarios y respetar rutinas, por ahora, es armarse de paciencia.

Rápidamente la madre empezará a interpretar a la perfección las “demandas” de su bebé. “Llora porque tiene hambre” , “porque quiere agua”, “porque quiere que le coja en brazos”, “porque tiene que hacer un  viento” o “porque le duele la tripita”. Entonces actuará en consecuencia con lo interpretado y el que aprenderá será el pequeño. Pronto aprenderá que si grita de determinada forma la mamá le coge en brazos, que si llora le enchufarán un biberón y que si…

Es el primer aprendizaje del niño para expresarse. La interpretación que hace la madre de sus gestos, le enseñan a comunicarse. Y este es el comienzo de todo lenguaje.

Luego viene la fase en que el niño “es hablado” por su madre. Me explicaré. Se trata de la típica escena en que el niño va en el cochecito por la calle. Les detiene una vecina para  hacerle ruiditos tontos al bebé, además de pregonar a los cuatro vientos el derroche de hermosura que desprende el bicho.

Es cuando la madre suele decir algo así:

                  -A ver Jorgito, explícale a esta señora lo que vas a hacer ahora.

Y entonces, componiendo una voz que quiere ser infantil, le hace decir al niño: “pues ahora me voy a mi casita y mamá me dará la merienda que me gusta mucho, mucho y me la comeré toda, ñam, ñam, ñam”.  Y así ejemplos a miles de cómo los niños son hablados por su madre.

 

2.     Puerperio en el hospital

Hay mujeres que necesitan estar completamente solas durante su parto, mientras que otras prefieren compartir ese momento con sus seres queridos. Cualquier opción es válida, siempre que la mujer se sienta a gusto.

Con el posparto pasa lo mismo. El nacimiento de un bebé es un acontecimiento social del que quieren ser participes la familia y los amigos de los recién estrenados padres, y estos a su vez quieren compartir su alegría con ellos y presentarles a su hijo.

Pero la intimidad es, si cabe, más necesaria en el posparto:

En un momento donde la madre se siente MUY vulnerable, donde aunque no sea madre primeriza, es su primera vez con ese bebé, primeras miradas, primeros llantos, primeros momentos de dar el pecho (o biberón), y un montón de incertidumbres y miedos. Que si no se coge bien, que si no aumenta de peso, que si llora mucho, que si duerme poco que si… “seguro que no lo hago bien”. No voy a saber ser una buena madre.

Y en esos momentos la intimidad de la madre se ve vulnerada por visitas de familiares y amigos, médicos y enfermeras… Todos tienen una opinión sobre ella y el bebé.

¿Te imaginas en esos primeros días de enamoramiento con tu pareja siempre rodeados de gente? En esos momentos donde sólo quieres comerte a besos a tu pareja… estar todo el tiempo rodeados de gente, que con toda su buena intención, no deja de opinar si besas bien o mal… Ridículo, ¿verdad? Pues así está planteada socialmente la maternidad en nuestros días.

En este caso intimidad es sinónimo de tranquilidad. Tanto la madre como el bebé, necesitan paz y descanso para recuperarse y conocerse.

Para ello, vale la pena dedicar un rato con la pareja a hablar sobre las visitas en el hospital. Cómo se siente la futura madre es algo que ha de quedar claro para su pareja, tanto antes del parto, como durante los primeros días tras el parto. Propuestas de horarios de visitas, especialmente para los suegros podría ser una idea por donde empezar a pactar y negociar.

El momento post parto (2h aprox.) es el momento de la vida de una mujer donde más alto tiene los niveles de oxitocina (contracciones y reflejo de eyección de la leche). La oxitocina es la hormona del amor, de la calma y el contacto, sólo se libera cuando se dan estas condiciones. Esta hormona induce efectos anti-estrés, como: baja tensión arterial, ritmo cardiaco y hormonas del estrés, bienestar y relajación, además de una óptima termorregulación.

Es considerada también un gran mediador y controlador de las emociones y comportamientos sociales como el amor, la memoria, la rabia, la agresión, promueve un aumento del umbral del dolor y un descenso de los niveles de ansiedad, disminuye el miedo e incrementa la confianza, la empatía y la generosidad.

Por tanto bajo los efectos de la oxitocina se siente bienestar, se está más tranquilo y con una mayor y mejor predisposición ante los demás. Por eso la oxitocina juega un papel fundamental en el vínculo y el cuidado del bebé. Puede decirse que su misión es facilitar la propagación de la especie. Y por ese motivo justamente, es importante tenerlo presente y respetarlo.

Para ayudar a que se de todo esto, es importantísimo un buen ambiente en el hospital y tener tiempo de calidad, y las visitas, muchas veces no ayudan a que la madre se pueda relajar y descansar. Por eso, va bien que los futuros papás piensen y pacten qué espacio se desea en esos primeros días ya que hay que tener presente que también es el nacimiento de la madre como madre.

Es importante que el padre sea consciente y tenga claro esto ya que va a ser un poco el encargado de ser el “poli malo”, defender los intereses de la recién mamá y velar por darle espacio para poderse reponer físicamente y hormonalmente.La figura del padre es valiosa ya que va a convertirse en el cuidador de la madre para que la madre pueda ser la cuidadora del bebé.

3.     El impacto de los cambios

Cambios emocionales: Tras esos primeros días de agitación, las mamás se encuentran y/o se sienten la mayor parte del tiempo solas con sus bebés, sin nadie que les dé siquiera conversación durante las largas horas que pasan con el bebé en el pecho. Se sienten inactivas ya que no pueden hacer nada de lo que solían hacer antes, como ir a trabajar, de compras, o tomar el aperitivo tranquilamente con amigos. En ocasiones se sienten aisladas y eso puede llegar a deprimirlas. Pueden experimentar diversos grados de alteraciones psíquicas como la llamada depresión postparto. Aunque muchas mujeres pueden experimentarlo, suele durar unos días, o incluso unas horas. Pero si esos sentimientos se alargan en el tiempo, es importante consultar con un psicólogo especialista. También puede aparecer TEP en mujeres que han vivido embarazo de alto riesgo o parto traumático. En esta situación, al igual que en la anterior, no alargar esta situación de sufrimiento e ir al psicólogo. Ayudará a la mamá acompañándola en esos cambios que pueden llegar a ser abrumadores.

Cambios anatómicos: autoimagen y autojuicio sobre los cambios físicos. Ya no hay bebé, solo kilos que antes no estaban. Dificultad en sentirse atractiva, impaciencia en recuperar la figura, aceptación de los cambios en la figura (caderas más anchas o pechos más vacios).

Con un buen cuidado de la alimentación los primeros meses, poco a poco el cuerpo va recuperando su normalidad. De todos modos hay que tener presente que mientras dure la lactancia materna, la mamá tendrá mucho apetito ya que el cuerpo necesita de alrededor 500 Kcal diarias para fabricar leche. Por ello, no debe hacerse dieta durante ese periodo, simplemente evitar frituras y bollería.

Cambios en el funcionamiento de pareja. Cambios en los intereses y prioridades a corto y largo plazo: esto es muy notable en las primeras semanas en que la madre tiende a tener su atención centrada en su bebé y difícilmente cambia su foco por otros temas. El hombre queda temporalmente desplazado y fácilmente puede sentirse rechazado. Y pueden darse situaciones como la de que el padre parece sentir celos de su propio hijo.

4.     Sexualidad

Tras el nacimiento de un hijo, la sexualidad, evidentemente, queda afectada. Partimos de una abstinencia mínima de cuarentena, aunque muchas veces se alarga ya que la madre necesita de más tiempo para recuperarse físicamente de la episiotomía o incluso de una cesárea. Tras la recuperación física, la pareja se encuentra con varios frentes:

-        La pareja está cansada o agotada ya que el dormir por las noches, como mínimo esintermitente.

-        Se dispone de menos tiempo para la intimidad de la pareja.

-        La líbido de la madre puede verse fácilmente afectada durante la lactancia ya que hormonalmente hablando, no necesita de la liberación de oxitocina durante las relaciones sexuales ya que sus niveles son altos como consecuencia de la lactancia.

-        Al padre puede resultarle difícil introyectar la figura de su pareja como madre y como amante y eso puede afectar a su deseo.

Si se tiene presente lo mencionado anteriormente, con paciencia, la sexualidad también vuelve a su normalidad dentro de la pareja, esta vez quizá con horarios diferentes o incluso en ocasiones sin tanta espontaneidad.

5.     Psicología del bebé y sus otras necesidades

¿Manual de instrucciones? Bien es verdad que un bebé, aparte de ser una maravilla, es una responsabilidad. Un perfecto desconocido que llega al mundo sin manual de instrucciones ni modo de empleo.Es literalmente un milagro. El milagro de la vida. Hemos creado un ser a nuestra imagen y semejanza, pero de características únicas e irrepetibles. Aparece otra persona. Un personaje, insisto, único y particular, distinto de todos los demás.

Las necesidades del bebé no son sólo corporales. Comer, dormir, estar limpio y cómodo no es todo lo que necesita; también tiene necesidades afectivas. Más sutiles tal vez, pero no por eso menos importantes. Por ejemplo, necesita ser cogido en brazos. Y quiero subrayarlo porque no se trata de un capricho o un lujo. Es un derecho. Es bueno que esté en brazos. Ese contacto físico es saludable para la madre y para el bebé. Es mentira que después se va a acostumbrar y que solo querrá estar en brazos. La cual cosa ocurrirá si no acertamos a ir introduciendo pequeñas contrariedades y frustraciones y nos pasamos todo el día y parte de la noche con el pequeño en brazos. El  bebé debe ir aprendiendo que hay ratos que no estará en brazos. Y que estos espacios de tiempo serán cada vez más largos.En general confío más en la intuición de la madre.

Lo que es incuestionable es que en algún momento hay que soltar al niño, no lo sostendremos en brazos hasta los 35 años. No hay porque aplazar tanto este momento. Hay que irse desprendiendo progresiva y paulatinamente.

Lo mismo exactamente con la cuestión de dar el pecho. No tiene ninguna lógica alternar el fricandó y la fideuá con la teta. Lo de las defensas está muy bien para los seis primeros meses, pero el objetivo es que el niño vaya desarrollando sus propias defensas. Poco o nada las va a desarrollar si la madre no le deja y le brinda las suyas, teta mediante, durante los primeros veinte años de su vida. O sea, se logra el efecto contrario del que se pretende.

Otra de las curiosas necesidades del bebé consiste en escuchar la voz de la madre. Imaginemos que nos mudamos a una nueva ciudad, en un país distinto, con otro idioma, y que escuchamos a alguien hablar en nuestra lengua, con nuestro acento. Cualquier cosa que nos resulte familiar nos alivia de la fatiga que supone que todo sea desconocido. Y es que el bebé acaba de mudarse al mundo. Para él todo es nuevo. ¿Qué cosas le resultan familiares? Muy pocas. La voz de su madre, el olor de su cuerpo, sus latidos… lo poco que conoce desde antes de nacer.

Para aprender un idioma, para usarlo como el nuestro, no es suficiente leer una gramática ni traducir un texto. Hay que hablarlo. Y para hablarlo hay que vivirlo, comer con él, ir en autobús con él, ir de compras…

Para hacernos con un bebé es fundamental recuperar en la mamá a la niña que juega a las muñecas y que pueda jugar con él. Perderle el miedo. Sí, ya sé que no es lo mismo, éste es de verdad y habrá que cuidarlo y educarlo; pero es su bebé y puede jugar en serio al juego de mamá y papá. Puede cambiarlo de ropa, parlotear con él, contarle cosas, cantarle, reírse, responder a sus gestos y reírse otra vez…¡Disfrútalo!

Por último tenemos la figura del padre a la que no hemos olvidado. De alguna manera, al papá se le viene encima un “intruso”, que poco o nada tiene que ver con el regalo que él pensó que le hacía a su mujer. Como en un baile, el padre cede su exclusividad al bebé dando un paso atrás. Solo un paso. No se trata de que se aparte y deje bailando a la madre y al niño. No. Este es un baile que se baila por turnos y el padre tendrá que estar atento hasta que le toque bailar a él. Entonces, lentamente, le ofrece su brazo a la madre, la toma por la cintura y baila con ella, ayudándola a separarse del bebé y, a su vez, demostrándole al bebé quien manda en casa y como esta mujer desea estar con él, que la abrace y que la mime. Resumiendo, que esta madre no se sacia con el bebé, que necesita también otras cosas.

Descubrir que él no lo es TODO en el deseo de la madre, es altísimamente estructurante.

Pero lo más importante a tener en cuenta con un bebé es “Ella es la mejor madre para su bebé”.